Etnografía Comentada del Viento que Nos Levantó
“Si las nalgas del poder se asoman, que al menos sirvan para sentarnos a pensar.”
-La Lengua Mordida
Cuando el viento sopla, el algoritmo grita
El 4 de abril de 2025, Puerto Rico no tembló, no llovió, no hubo apagón de LUMA (“que tú sepas”), pero una ráfaga inesperada levantó el traje de la gobernadora Jenniffer González Colón (JGO), mientras se dirigía a la entrada de un edificio donde participaría en un programa de televisión. El viento hizo historia. De esa historia salieron memes, y de los memes, comentarios… muchos comentarios.
Tangente alert
No sé por qué, pero ese suceso nos hizo recordar al instante la fábula —o más bien el apólogo— de “El traje nuevo del emperador”, o “El rey desnudo”, escrito en 1837 por el danés Hans Christian Andersen. ¿Lo recuerdan? Cuando el niño dice: “¡Pero si va desnudo!”. Hay muchas cositas que se pueden sacar de ese cuento, como: “No tiene por qué ser verdad lo que todo el mundo piensa que es verdad” o la clásica “No hay preguntas estúpidas”. La idea metafórica del cuento muestra una situación en la que una amplia (y usualmente sin poder) mayoría de observadores decide, de común acuerdo, compartir una ignorancia colectiva de un hecho obvio, aun cuando individualmente reconozcan lo absurdo de la situación. (Para recordar).
Volvemos
A raíz de todo esto, analizamos 3,654 comentarios de Facebook de una de las primeras publicaciones virales del video. Lo hicimos con herramientas de la lingüística, el análisis del discurso, la psicología y la sazón de pueblo. Este artículo revela lo que en el meme no se ve: las emociones, posturas y tensiones discursivas que viven en cada “JAJAJA”, en cada emoji, y en cada “solo vine a leer los comentarios”.
Metodología barata, pero con data
Se clasificaron los comentarios según los siguientes cinco ejes discursivos:
- Burla / Sarcasmo
- Defensa / Empatía
- Crítica institucional
- Humor viral
- Misoginia explícita (analizada pero no reproducida por razones éticas)
Filtramos palabras funcionales para enfocarnos en los términos de contenido. Además de una limpieza profunda de errores ortográficos (oye, que a cualquiera le pasa… a unos más que a otros, pero pasa), aquí no somos grama-nazis. Se prepararon los comentarios de esa manera para dejar que la inteligencia artificial hiciera lo suyo, supuestamente. Siempre hay que supervisar estas inteligencias, porque alucinan y se van en unos viajes de esos en los que no se aplaude cuando se aterriza. Luego seleccionamos muestras representativas de cada grupo para su análisis cualitativo. (Que esto no es una tesis, que es para entretener).
Resultados: Lo que dijo el pueblo entre líneas
a) Burla / Sarcasmo
Ejemplo: “Jajajajajajaja”, “Un viento esclarecedor 😂”
La burla se expresa en interjecciones, memes reciclados y humor visual. Muchas palabras están relacionadas con el sentido de la visión, obvio. El “viento esclarecedor” revela el poder de la ironía lingüística para crear chistes rápidos con doble filo: se ridiculiza el momento, pero también se produce comunidad. En el fondo, se genera una función social de desahogo colectivo: crítica camuflada de humor.
b) Defensa / Empatía
Ejemplo: “Tanta gente con falta de respeto y así quieren que nos respeten como país”.
Aquí vemos un discurso parental, moralizador, que apela al respeto, la familia y la decencia. Se construye una identidad de pueblo “mejor que esto”. Se corrige no solo el acto de burla, sino la estructura social que lo permite. Interesante por demás. Nos recuerda cuando el pueblo le puso a la pasada gobernadora Wanda Vázquez “Titi Wanda”. ¿Será que Puerto Rico es un pueblo con una carencia de figuras paternales/maternales o de familia, que trata de sobrepasar ese trauma carente con las figuras políticas del país? (Eso es pa’ otro artículo).
Entonces, se produce una función social de restauración del orden simbólico y de la dignidad colectiva. Ajá…
c) Crítica institucional
Ejemplo: “A ella se le subió el traje… a nosotros se nos subió la luz, el agua y la gasolina.”
Este tipo de comentario trasciende el traje y apunta a lo que realmente está “expuesto”: la hipocresía de una administración desconectada de la realidad del pueblo. Se usan paralelismos estructurales para hacer sátira política sin mencionar directamente a partidos. El traje es solo la excusa. La función social, en ese caso, es criticar al poder usando el lenguaje como contra-discurso.
d) Misoginia explícita
(Ya dijimos que no se reproducirá por razones éticas).
Palabras clave: Cuando el meme es el medio
La frecuencia de palabras generada reveló los términos más interesantes. Aquí no brillan solo los nombres propios (porque la gente se tageaba unos a otros), sino también los conceptos centrales al debate:
- “gobernadora”, “nalgas”, “pueblo”, “video”, “meme”, “vergüenza”, “respeto”, “bochorno”, “burlas” son los núcleos temáticos.
- “Calce” sigue presente como fuente de publicación.
- Aparecen valores y juicios como “vergüenza”, “respeto”, “burlas”, “bochorno”, lo que indica una conversación emocionalmente polarizada.
- Palabras como “viral”, “show”, “noticia”, “humillación”, “ridículo” apuntan a lo performativo y mediático del discurso.
El corpus refleja una sociedad en conflicto emocional con su autoridad. El incidente funciona como excusa para poner en circulación:
- Tensiones morales (¿de qué nos reímos?)
- Agotamiento político (¿quién nos representa?)
- Polarización emocional (¿quién se merece empatía?)
Este léxico demuestra que el incidente no fue solo un oops moment, sino un espacio simbólico donde se negocian valores, liderazgo, identidad colectiva y descontento.
La sátira es aquí el campo de batalla donde se enfrentan la dignidad individual y el hartazgo colectivo. Y entre nalgas, memes, respeto y política, el discurso puertorriqueño demuestra que en las redes no se calla: se textualiza.
Conclusión: El viento fue un pretexto, el comentario fue el texto
En tiempos donde el cuerpo político se mezcla con el cuerpo físico, las redes sociales operan como ágora digital donde se expone, juzga, defiende y teoriza todo… incluso una ráfaga. Esa ráfaga se convirtió en el niño del cuento/apólogo que gritó: “¡Pero si va desnudo!”, en un contexto y un trasfondo más profundo de una figura polarizante en posición de poder, que a su vez milita en las filas del trumpismo: el verdadero rey desnudo.
La sátira no es enemiga del respeto. Es su espejo. Y el meme, más que burla, puede ser memoria.
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